LA ESPERANZA EN LA ESCUELA
A pesar de la sombría descripción de cómo anda la escuela actualmente, sigue siendo ella todavía un lugar de esperanza para vastos sectores de la sociedad. Sobre todo se le atribuye la posibilidad de convertirse en una reserva moral frente a la crisis de valores que experimentamos. Para no defraudar a éstas expectativas es necesario que los maestros, liberándonos de la subordinación y sobrevaloración de los formalismos técnicos hacia los que la política educativa pretende subordinarnos, abramos el pensamiento al esfuerzo de trazar grandes líneas para orientar nuestro accionar. Clarificar el rol social que compete al docente es un paso importante para ser capaces, juntos, en equipo, de construir una escuela diferente. En éste sentido cabe proponer lineamientos para el debate, como los siguientes:
A. Desarrollar una pedagogía del SENTIDO de las cosas. Es decir, una pedagogía que no se detiene en la información utilitaria sobre las cosas, en la erudición sobre hechos y descubrimientos, sino que va más alla hasta llevar al sujeto a un juicio sobre el sentido de lo que aprende: si eso que aprende le posibilita ser mejor persona, si a él y a la humanidad le favorecen o le dificultan para avanzar y ser libre. Lo que debe estar asociado al desarrollo de la capacidad de tomar decisiones.
De lo que se trata es de potenciar el juicio crítico y la afirmación personal de tal modo que el joven, frente al mundo del mercado, sea capaz de preguntarse: ¿por qué es así?, ¿Qué efectos produce?,¿hace a los seres humanos mejores o peores? ¿Cómo resistir a la fuerza envolvente del mercado?¿Cómo no ser uno más del montón, como quiere el mercado? Se trata de aprender a organizar criterios de selección, de ordenamiento, de clasificación, en base a los cuales poder optar.
Así, por ejemplo, la Educación Alimentaria, reviste una importancia enorme. No termina en el manejo de información sobre los nutrientes, sino que llevará al desarrollo de habilidades de combinar nutrientes, de analizar los ingredientes de un producto nuevo antes de adquirirlo, de preparar alimentos y construir estilos de vida discriminando entre comida “chatarra” y comida alimenticia, etc.
Centrar la pedagogía en el sentido de las cosas, lleva a privilegiar la aplicación de ciertas estrategias de aprendizaje, como la Decodificación de mensajes, por ejemplo (los directos y los subliminales) tanto escritos como gráficos. Implica hacer lectura crítica de imágenes (afiches propagandísticos, spots de T.V., avisos publicitarios), lectura de los atuendos, de las modas, de los intereses creados y su contrastación con las necesidades humanas reales, de lo que tiene valor aparente y su contrastación con el valor real, etc. Implica también el ser conciente de a quien favorezco con mi compra, a los productores nacionales o a los extranjeros. De esta manera, la escuela colabora en hacer concientes a niños y jóvenes de la intencionalidad de los recursos que utiliza el mercado, de cómo sus agentes buscan controlar su conducta, sus gustos, sus necesidades, su aprendizaje y de la importancia que tiene la afirmación de su personalidad.
En tal sentido, conviene caer en la cuenta que la presencia de Kioscos que obtienen licencia de funcionamiento por licitación en los colegios, estan generando aprendizajes según los productos que ofrecen, según el tipo de relaciones vendedor-comprador, según la calidad de sus productos, etc. La gestión administrativa de una escuela tiene que ver con el sentido de éstos puestos de venta, cuyo funcionamiento no debiera contradecir los principios pedagógicos, sino, al contrario, armonizar con ellos.