Con este título, nuestra coordinadora, Profesora María Isabel Santillana Sánchez, pone a discusión un tema realmente urgente de analizar, veamos a continuación la primera parte.
LA ESCUELA AL ENCUENTRO DE SÍ MISMA.
En medio de la dinámica social las instituciones precisan de un encuentro consigo mismas, para reafirmar, perfeccionar, actualizar o modificar su respectivo perfil y su propio rol en la sociedad. a riesgo de perder vigencia Sobre todo en momentos de crisis.
Se viene señalando en diversa forma las sombras que se ciernen sobre la escuela pública: mala calidad, maestros mal formados, infraestructura en malas condiciones, administración deficiente…Se pone en duda, también, la pertinencia del Diseño Curricular oficial. Similares críticas se aplican también a la escuela privada de pequeñas dimensiones. Es, pues, momento de repensar la escuela, revisar su sentido, sus alcances. Y, al hacerlo, un esfuerzo especial concierne a los educadores, los maestros. Reviste especial importancia repensar su rol social, sus competencias.
MIRAR LA SOCIEDAD
Un modo de hacer camino para tal propósito, consistiría –lógicamente- en contrastar el accionar de la escuela con el tipo de sociedad que vivimos.
La descripción de la actual sociedad se suele sintetizar en la expresión “sociedad de consumo” ” o en la de. “cultura del mercado “. Muchas carreras y ocupaciones profesionales han surgido en los últimos tiempos bajo su influencia: vendedores, publicistas, especialistas en Marketing, consultores empresariales, ingenieros de economía, especialistas en Imagen institucional, investigadores de mercado, especialistas en apoyo logístico, en control de calidad, en marcas, etc, etc. La vida cotidiana está intensamente afectada por el modelo capitalista de producción que la sostiene. Poducir y producir para invadir el mercado, apoderarse del mercado. Vale decir, apoderarse del mayor número de consumidores posible. En esta carrera productiva se van generando procesos masivos de modificación de conductas, se van construyendo hábitos, estilos de vida, sentidos y significados de la existencia humana. Niños, jóvenes y adultos construyen su concepto de persona incorporando “Marcas” de productos como parte de su valía, de su plataforma de éxito. En el mundo del trabajo se vive con zozobra la Competencia por el puesto de trabajo, como en el mundo de la producción se produce la competencia por los mercados de consumidores. Ciencia y Tecnología son usados como instumentos para mantenerse en carrera, en uno y otro campo. En medio de ésta dinámica el mundo de los valores sufre resquebrajamientos y distorsiones ante la preminencia de la ganancia. Sin embargo, es necesario reconocer que, en el mundo de la empresa, donde se da paso a la convicción de la Calidad como garantía de éxito, también se plantea el requisito de la ética en todos los niveles de la producción, para lograrlo.
En nuestro país, la complejidad social, no se da sólo por la presencia de la sociedad de consumo, sino también por la presencia de otros factores, sobre todo por aquéllos históricamente heredados: la tradición autoritaria y caudillezca, la polarización pobres-ricos, el afincamiento de la pobreza extrema en las lejanías rurales, la marginación socio-cultural de las masas indígenas de los Andes y del Oriente amazónico…
En los estrechos límites de éste espacio, daremos algunas pinceladas, tan sólo a la contrastación escuela-sociedad de mercado.